Narra Dylan.
Había pensado en prepararle a Helen la mejor primera noche de su vida, pero apenas llegamos a Dublín la sentía tensa, como queriendo decirme algo. Y aunque no estaba seguro si ella quería ir más allá conmigo, su piel, su mirada, e incluso su respiración me lo indicaba, me lo gritaba.
Aquella noche fue mágica, estaba incontrolable por tenerla. Su cuerpo era insaciable y yo disfrutaba tomarla y hacerla mía hasta cansarme.
Me sentí afortunado por ser el primer hombre en su vida, aunqu