Ver a Dylan de aquella manera me devastó por completo, y más aún ver la manera como me había tratado. Sus ojos rojos apunto de llorar, su mirada fría sin esperanzas y sus venas marcadas por la rabia, me dolía y me dolía mucho.
Cuando llegue a la casona, me acosté en el sillón a llorar, preguntándome donde estaba y cómo se sentía en aquel momento, comencé a llorar preguntándome el porqué le resultaba tan difícil entender que lo amaba así, sin necesidad de que caminara, yo lo aceptaba así y se lo