C74 - SEGUIRÁ SABIENDO A MÍ
El pasillo era angosto, la madera crujía con cada paso y el aire estaba impregnado del calor húmedo de la fiebre. Solo la luz trémula de unas velas dispersas alumbraba el corredor, proyectando sombras largas en las paredes. Se respiraba un silencio tenso, apenas interrumpido por el sonido entrecortado de Ryland tosiendo en la habitación contigua.
Noah estaba allí, inmóvil en la penumbra, con la espalda apoyada contra la pared, fundido en la oscuridad. Sus ojos no se