C287- UN IMPOSIBLE.
C287- UN IMPOSIBLE.
Ese día, el claro estaba iluminado por los últimos rayos dorados del atardecer. Las ramas altas filtraban la luz en haces suaves que caían sobre la piel de Drakos, quien había salido a entrenar un rato. Su torso estaba al descubierto y con cada movimiento, sus tatuajes tribales, parecían despertar con la luz.
Ashley lo observaba desde la sombra de un árbol, con una infusión entre las manos. La fiebre no habia regresado y el pequeño en su vientre había empezado a moverse con