C25- CACHORROS ENVENENADOS.
C25- CACHORROS ENVENENADOS.
El claro del bosque olía a carne asada. Las llamas de las antorchas chisporroteaban, pintando de dorado las caras risueñas de los cachorros que correteaban entre las mesas. Odette ajustó por tercera vez la corona de flores blancas sobre el tronco que servía de asiento principal. Le temblaban un poco los dedos, no por el frío, sino por ese nudo de nervios que le apretaba el estómago desde la mañana.
Todo tenía que salir perfecto.
—¡Odette! El pastel de miel se está de