C213-CASTIGO.
C213-CASTIGO.
Drakos estaba ahí, en su trono, como una estatua, pero por dentro, algo hervía con fuerza. Tenía el ceño fruncido, los ojos fijos en nada, como si estuviera repasando mil pensamientos al mismo tiempo.
Y todos terminaban en ella.
La puerta se abrió de golpe y Ash entró corriendo, sin aliento, los ojos nerviosos y las manos temblando. Se detuvo justo al pie del trono.
—Mi señor… —tragó saliva—. La loba está en su habitación. Ya fue curada… pero las mujeres del harén la dejaron hecha