–Bueno, es hora del show –dice Úrsula con una sonrisa fría y venenosa curvando sus labios. –Te llamaré cuando estemos listos –añade, como si todo estuviera bajo su control y antes de que Kate pueda responder, se acerca y le da un beso en la mejilla. Un gesto que parece casi cariñoso, pero que no engaña a nadie, es solo una mascarada, un toque superficial.
Úrsula gira sobre sus talones y comienza a caminar hacia la oficina de Carlos, demostrando su figura esbelta y segura en cada paso. Pero ant