La sonrisa de Úrsula se curva, fría y maliciosa, porque le encanta ver a su amiga de esa manera. –¿Dejándote llevar por la furia, Kate? –su voz es juguetona, pero la oscuridad en sus palabras es palpable.
Kate no responde, pero sus ojos arden con una intensidad peligrosa, algo que hace que Úrsula siga tejiendo su plan con calma.
–Este hombre haría cualquier cosa por mí –dice con una seguridad escalofriante. –Usaré ese poder para asegurarte de que sigas trabajando como la guardaespaldas de