Narra Amara
Antes de ir a la empresa, dejamos a Lucero con su madre. Según Liam, eso ayudará a calmar los problemas en casa y luego, nos dirigimos a nuestros destinos.
Al llegar al estacionamiento, Liam apaga el motor y corre a abrir mi puerta. Intento salir, pero mis piernas se niegan a obedecerme. La falta de control me sumerge en una angustia sofocante, las lágrimas amenazan con escapar, pero las contengo con esfuerzo. Mis dedos se aferran al borde del asiento, buscando un ancla en medio