Liam cierra la puerta con un golpe suave, pero firme, como si cerrara la última puerta entre él y el abismo en el que ambos están atrapados. Su mirada se encuentra con la de Amara, esa mirada que solía ser su refugio, pero ahora solo refleja un océano de furia y desolación. –Lo que tú no te atreves… –responde Liam con dolor, acercándose lentamente hacia ella. –Amara, por favor… –susurra quebrado, como si cada palabra fuera un esfuerzo. Su alma está desnuda ante ella, y es incapaz de ocultar l