Liam entrecierra los ojos, mientras una sonrisa irónica curva lentamente sus labios. No retrocede, no se inmuta, solo la observa con ese brillo desafiante en la mirada, como si estuviera tentado a jugar el mismo peligroso juego de poder que siempre se desarrolla entre ellos. –Mi enamorada podrá aguantar sin mí, pero igual necesita saber dónde estoy– murmura, con un matiz de desafío.
No aparta la mirada. Es un juego peligroso, un duelo de voluntades donde ninguno está dispuesto a ceder. Sus o