Amara no se inmuta ante su estallido. Se queda de pie, fría y desafiante, sus ojos brillan con una intensidad que parece desafiarlo todo. –¿Quién diablos te crees para hablarme de esa manera?– No hay rastro de la vulnerabilidad que él había esperado. –¿Acaso olvidaste que no somos más que una jefa y su empleado? –dice, ignorando por completo la angustia que se derrama en las palabras de Liam.
–¡No quiero ser solo tu empleado, maldita sea! –Las palabras explotan de la boca de Liam como un grito