El aire se torna denso entre ellos, cargado de una tensión casi irrespirable. Amara siente el peso de las palabras de Cristóbal aplastando sus hombros, pero su corazón permanece impasible. No es falta de amor, ni de emoción, sino la clara certeza de que nunca podrá corresponderle. No importa lo que diga, lo que sienta él, nunca podrá ser suyo.
Mientras lo observa, se da cuenta de lo dulce y genuino que es. La devoción inquebrantable que pocos estarían dispuestos a ofrecer, algo tan raro y pu