Liam la observa, con el rostro tenso, los ojos ardiendo con una mezcla de rabia y angustia. Y, sin esperar respuesta, Kate se abalanza sobre él. Sus brazos son como cadenas invisibles, qué lo envuelven con la desesperación de quien no sabe cómo más retener algo que se le escapa entre los dedos. La fuerza de su abrazo es todo lo que tiene para intentar hacerle entender, para que sus sentimientos sean tan reales como la tensión que los rodea.
–¡Suéltame! –La orden sale de sus labios como un rug