Un silencio espeso cae entre ambos. La habitación parece respirar con ellos. Cristóbal aprieta los labios. No sabe qué decir. Siente que algo dentro de él se está rompiendo, que algo se está desmoronando muy lentamente. Y lo peor es que Úrsula lo sabe. Ha dado justo en la grieta que él intentaba no ver.
Ella se acomoda en el respaldo del sillón y suspira, como si hubiera descargado un peso. Pero en su interior, sabe que ha logrado lo que quería: hacerlo dudar. Sembrar en él una pregunta que no