Las palabras quedan flotando entre ellos, densas, eléctricas y por un instante, el tiempo se suspende. Y aunque ninguno lo dice, ambos saben que han cruzado un límite. Que algo se encendió ahí, en medio del dolor, la frustración y la necesidad de sentirse vistos.
De repente, sus ojos se encuentran, y el mundo parece detenerse en ese instante. Las miradas se cruzan como si fueran imanes, irresistibles y llenas de una electricidad que amenaza con romper la distancia entre ellos. Ambos sienten el