NARRADOR OMNISCIENTE
—Lucero, mi amor, ¿te puedo hacer una pregunta? Algo muy importante —pregunta con una dulzura finge, casi imperceptible en su tono.
Lucero levanta la mirada, con esa inocencia que solo los niños pueden tener, sin sospechar que su madre siempre tiene algo más entre manos.
—Sí, mami —responde sin dejar de jugar con sus muñecas.
–¿Qué prefieres, mi vida? ¿Seguir viviendo con papá y Amara o regresar a vivir conmigo? —inquiere Aislyn, su voz suave, casi melancólica.
Lucero,