Amara se toma un momento para respirar profundamente, su pecho agitado por las emociones que la arrastran sin piedad. Las lágrimas caen, pesadas como piedras, y sus manos tiemblan ligeramente. Liam observa, con una mezcla de preocupación y compasión, mientras ella trata de calmarse. Finalmente, toma un vaso de agua, lo sostiene con firmeza en las manos, y lo acerca a ella con un gesto lleno de cuidado.
–Amara, toma un poco de agua – le dice con suavidad, mientras los ojos de Liam reflejan una