Narrador omnisciente
Sophie regresa a la empresa Laveau un lunes por la mañana, cuando el edificio todavía conserva ese silencio artificial que solo existe antes de que empiece el verdadero movimiento, antes de que las decisiones importantes se tomen, antes de que los errores se disfracen de urgencias inevitables, y apenas cruza la puerta de cristal siente que vuelve a un lugar que conoce demasiado bien, uno que la ha visto crecer profesionalmente, equivocarse, aprender y, sobre todo, observar.
Porque si algo siempre ha hecho Sophie mejor que nadie es observar.
Retoma su puesto como secretaria de Amara con la misma eficiencia de siempre, acomodando agendas, respondiendo correos, filtrando llamadas, reorganizando reuniones, y durante los primeros días todo parece seguir una normalidad aparente, una rutina empresarial perfectamente ensayada, hasta que empieza a notar pequeños detalles que, aislados, no dirían nada, pero que juntos comienzan a dibujar una imagen incómoda.
Jean Pol Cam