–¿Qué carajos pasó ahora?– estalla Kate, cargada de rabia y una pizca de algo más peligroso: dolor. Su cuerpo está tenso, sus manos cerradas formando un puño mientras me clava la mirada. No es solo enojo lo que arde en sus ojos, es desilusión. Lo sé. Lo siento en cada fibra de mi ser.
–Hoy es tu día libre, Liam. No tienes que ir a protegerla.– Su voz se quiebra un instante, pero se recompone rápido. Demasiado rápido. –Cuando estabas con Aislyn, esto no ocurría.
La comparación me golpea más de