Ella deja escapar un sollozo, retrocede un paso y con su mano temblorosa se cubre la boca, como si intentara contener el dolor que se refleja en cada fibra de su ser. ––Mientes… No arruines ese recuerdo, por favor , no arruines ese día–. Su voz tiembla, pero la rabia la hace más fuerte. –No mientras más– grita y me da un golpe en el pecho que me deja sin aliento, y apenas logro reaccionar cuando su mano se alza otra vez, esta vez más rápido. –¡Tú me dijiste que querías olvidar a Aislyn, que ya