–No sabes la alegría que me da ver que, por fin, se empieza a hacer justicia –dice Lucas, con una voz temblorosa, cargada de emoción contenida. Se vuelve hacia Úrsula y la abraza con fuerza, con una intensidad casi desesperada. – Años de silencio, de impotencia… y ahora, hermana, ahora el mundo va a empezar a entender lo que nos hicieron.
Ella sonríe, satisfecha, mientras acaricia la espalda de Lucas como si consolara a un niño. Pero sus ojos permanecen fríos, duros, clavados en Amara.
Lucas