–Bueno… esta es la última imagen de los sospechosos –dice Ayslin con una sonrisa extraña, entre forzada y juguetona, mientras coloca una fotografía en la pizarra blanca que le robó, sin culpa, a la habitación de su hija Lucero.
Liam frunce el ceño de inmediato. Da unos pasos hacia adelante, observa con atención y su expresión cambia de confusión a puro desconcierto. –Pero… Ayslin, esa eres tú –dice en voz baja, mirándola como si ya no supiera con quién está hablando
Ella se encoge de hombros