—Es una persona.
La palabra quedó flotando en el aire húmedo y subterráneo como una gota de veneno.
Mi mano se congeló en el antebrazo de Elias, y mis dedos se clavaron en su manga de cuero. Mi cerebro, que ya venía procesando el trauma de los disparos de arriba, intentó asimilar la información.
Una persona encerrada bajo anulaciones biométricas. Una persona oculta en un sector que Silas me había prohibido explícitamente pisar.
Me quedé mirando a Elias, perdida en mis pensamientos. Esa tenía qu