Agnes llevaba días pensando en ello.
No era rabia lo que la impulsaba, ni tampoco deseos de venganza. Eso ya lo había dejado atrás junto con el miedo y la confusión. Lo que sentía ahora era una necesidad profunda de cerrar un ciclo. De decir en voz alta aquellas verdades que el día del incidente se habían quedado atrapadas en su garganta, ahogadas por una presión arterial que había explotado junto con sus emociones.
Necesitaba enfrentar a Isidora.
No por Ares.
No por el hospital.
Por ella misma