Los padres de Ares no podían creer lo que estaban escuchando. Por Dios, aquello era incluso peor que lo ocurrido hacía cinco años.
Esta vez no se trataba de un engaño ni de haber sido reemplazado por otro hombre. Estaban hablando de un niño.
Un niño que había sido ocultado durante tanto tiempo.
Un niño que ya vivía dentro de una familia conformada por dos personas que decían ser sus padres.
Era demasiado fuerte incluso para ellos. Nunca habían concebido la idea de tener un nieto oculto, uno que