Emma no era la única que había visto a aquella joven pareja que se abrazaba como si fueran el uno para el otro, y se apoyaran en los momentos buenos y malos, Gertrudis también los había visto desde el segundo piso que era donde hablaba con Humberto sobre algún asunto que había surgido, nada importante.
— ¿Es ella la mujer que estuvo ayer en la celebración? —Preguntó para si misma.
Por supuesto Humberto no pudo entender pues él no había estado la noche anterior.
— ¿De qué habla, mi seño