CAPÍTULO VEINTE
TIEMPO DESPUÉS
Tres hombres bien vestidos que entraban aquella sala. Una mujer que caminaba detrás de uno de ellos. Una mujer muy elegante, la misma que se presentaba con un vestido un poco pegado al cuerpo color azul, un poco más arriba de la rodilla, con el cabello negro cubriendo parte de su pecho. Y detrás de ella, dos hombres más, los mismos que habían prometido quedarse hasta que el pacto terminara.
—Por favor, tomen asiento —, dijo Miguel, señalando los lugares frente a