CAPÍTULO VEINTIUNO
Caminando en aquella oscura noche, donde solo el silencio era todo lo que los podía envolver, las sonrisas en sus rostros después de haber terminado el día de esa manera en ese mundo en el que Salomé y Maximiliano habían renacido como solo uno. No uno más que otros, simplemente iguales.
Todo parecía ir perfecto en aquella noche, no había nada que pudiera molestarlos. Ni siquiera aquel camino que parecía interminable hacían que sus pies se cansaran, era como si de una u otra m