Bebiendo de una taza de café que mantenía entre las manos juntas, con la cabeza baja mientas Manuel se mantenía a lado de la persona que le seguía cayendo el mundo encima por cada vez que el hombre de enfrente le hablaba.
—Lo siento mucho, Maximiliano, siento mucho mi actitud pero es que en verdad creí que tú estabas con Isabel como lo habías prometido en un principio.
—Lo que no entiendo es, ¿dónde puede estar ella? —Max se levantó de la vieja silla en la que el hombro le había hecho sent