CAPÍULO ONCE
En la oscuridad de la noche, justo donde nadie más que el mal y todos los curiosos podía atacar sin que nada se atravesara en sus planes, Manuel entraba en el consultorio de aquel hombre con el que vivía y que lo sentía ser su hijo pues fue él el mejor amigo de su madre, el único que la apoyó en todo cuando Maximiliano era un niño. Quería a esa mujer como su hermana, quería a ese niño como su sobrino y ahora como su hijo, todo lo que podía pedir es que algo bueno pasara por su vid