A lado de Salomé, Maximiliano supo de qué se trataba todo ese momento. Salomé no jugó cuando dijo que iba a tomar su venganza por el camino corto. Ella quería vengarse de todos de una vez por todas.
—Me complace ser yo, Maximiliano Montenegro quien presente a Salomé como mi esposa —dijo él al darse cuenta de la mirada de Alejandro sobre su esposa. Era como si sus celos hubieran despertado muy de pronto, celos que no podía sentir por ella.
—Emma de Vital, mucho gusto —se presentó.
—El gus