¿ES REALMENTE ELLA?
―¡No suéltenme! ¡Auxilio! ¡Auxilio!
El oído de Cassian se agudizó cuando la voz completamente familiar para él llegó de repente. Su corazón se aceleró y su cuerpo se estremeció, y por un momento llegó a pensar que estaba loco. Pero cuando el llamado de auxilio se hizo más fuerte, no dudo.
―¡Suéltenme…! ¡Por favor, no me hagan daño! ―la mujer rogó con lágrimas en los ojos.
Su cuerpo se transformó por completo y corrió hacia donde provenía la voz, Lorcan no tuvo más remedi