UNA TREGUA
Ser amigos le estaba resultando más difícil de lo que pensaba. Después de ese día, Aylin y Cassian hicieron una especie de tregua. Y, a decir verdad, ya el alfa estaba cansando de esa m****a de tener que estar a la defensiva, era bastante malo tener que vivir en la misma casa con ella y estar rodeado de su aroma. Esa mañana, cuando entró a la cocina, su olor lo golpeó como una pelota de béisbol.
Su polla se endureció tan rápido que le rogó a la diosa que Aylin no mirara hacia abajo.