UNA LUNA FURIOSA
―¿Noche de apareamiento?
Irene lo miró con una mezcla de emociones contradictorias, en ese momento, sentía conmoción, dolor, rabia y, aunque lo odiaba, una pizca de felicidad la golpeó que casi le quitó el aliento. Vestido nada más que con una túnica negra y dejando al descubierto su perfecto torso, Leandro Alerón era dueño del espacio del alrededor.
Mientras que el Alfa miraba a la mujer delante de él y no podía dejar de admirar su belleza.
―Hermosa. Eres tan malditamente h