UN LOBO QUE RECONOCE A SU LOBA.
UN LOBO QUE RECONOCE A SU LOBA.
Leandro quedó paralizado al ver a Irene entrar por la puerta de la sala principal. Su corazón latía desbocado en su pecho mientras la observaba, aliviado de verla sana y salva, lejos de Elijah.
―¿Irene? ―fue lo único que salió de sus labios.
La loba caminó con gracia hacia el Alfa, su figura curvilínea destacaba bajo la luz de los candelabros. Vestía un ajustado vestido negro con detalles de encaje en el escote y las mangas, que resaltaban su belleza natural. Sus