SOMOS ALMAS GEMELAS
La luz tenue de la luna se filtraba por la ventana, iluminando los dos cuerpos que se abrazaban. Los dedos ásperos de Leandro acariciaban con reverencia cada contorno del rostro de la loba delante de él. El corazón del alfa latía desesperado, indómito, violento.
Estaba totalmente enamorado de Irene.
Ella le dio una sonrisa, sintiendo lo mismo que él, su corazón emocionado, con miles de mariposas revoloteando dentro de ella y el aullido descontrolado de su lobo le confirmab