EL SABOR MÁS DULCE (+18)
Sebastián caminó hacia la cama y la dejó caer lentamente, perdiéndose en la profundidad de sus ojos grises. Sus corazones latiendo en perfecta sincronía, como si estuvieran conectados por un hilo invisible de amor y deseo. En ese momento el mundo a su alrededor pareció desvanecerse, dejando solo espacio para ellos dos.
El Alfa se perdió un momento en la imagen del ángel que había llegado para cambiar su mundo.
«Desnuda. La forma en que estaba destinada a ser… para mí…