CUIDAR DE ÉL.
CUIDAR DE ÉL.
En el Castillo Donovan, Braelyn caminaba de un lado a otro en la gran sala, su falda susurrando cada vez que se giraba. La luz de las velas lanzaba sombras danzantes a su alrededor, como si incluso ellas estuvieran nerviosas por el regreso de los aventureros.
―Vas a desgastar el suelo, Brae, cálmate. ―dijo Boris en tono cansado ― Tómate un té de flor de luna si quieres.
Braelyn se detuvo bruscamente y miró a Boris con ojos llameantes.
―No debiste dejar que participara, ¡no debi