CRUELDAD SIN LÍMITES (II)
―Sebastián… ―de repente la voz de Erika, resonó en el estudio con su tono tan suave y melódico como el arrullo de un río sereno. Las cabezas se giraron, los ojos se abrieron, y allí estaba ella, una aparición de cabellos castaños que caían en cascada sobre sus hombros, sus ojos cafés brillando con una luz que parecía emanar desde algún rincón secreto del alma.
Callum se quedó pasmado, sus ojos reflejando la sorpresa y el desconcierto. No tenía idea de que Sebastián te