CRUELDAD SIN LÍMITES.
CRUELDAD SIN LÍMITES.
―¿Qué dijiste? ―la voz de Sebastián era apenas audible en la tensión del momento.
Dio un paso adelante, su mirada fija en Braelyn, que temblaba como una hoja en medio de una tormenta.
―¿Cómo dices que te llamas? ―insistió, su voz baja, pero cargada de una intensidad que llenaba la habitación.
Braelyn lo miró, incapaz de hablar, las lágrimas, deslizándose por sus mejillas como testigos mudos de su conflicto interno.
―Responde… ―susurró Sebastián, sintiendo una opresión