A MI SOMBRA.
A MI SOMBRA.
Braelyn caminaba por los pasillos del castillo, el amanecer apenas se filtraba por las altas ventanas, tiñendo de oro y carmesí el frío mármol. Su paso era firme, decidido, marcado por el eco de su propia convicción. Pero nada la podría haber preparado para la escena que encontraría en el comedor.
Al entrar, sus ojos se encontraron con la imagen que desgarraría cualquier fachada de calma que le quedase. Ahí estaba Sienna, la amante de Vincent, sentada a su lado en la mesa, hablando