CAPÍTULO 96. BAILE DE PATADITAS...
Ante estas reflexiones, Mateo convencido que era ahí donde debía dormir, preparó todo para ayudar a su mujer a conciliar el sueño y que descansara. A partir del día siguiente, tratará de no salir de la mansión por mucho tiempo, a menos que sea necesario.
—¡Mi amor, voy a bajar! Para buscarte una taza con leche caliente para qué duermas tranquilamente —le comentó, dando un beso en su frente.
—¡Vale! ¡Pero, no te tardes por favor! Que la niña va a comenzar su baile de pataditas... en el útero de