CAPÍTULO 92. ¡PERDÓN!
Mateo sonrió y subió a su camioneta rumbo al aeropuerto y de ahí a El Dorado, donde fue recibido por su propio hermano. Ellos, camino a la clínica, conversaron mucho. Al llegar a esta, fueron directamente a la habitación donde estaba recluida Arantza, pero ella aún no había despertado.
Estos, estuvieron esperando dos horas; sin embargo, seguía dormida, así que se fueron a la cárcel. Habiendo conseguido el permiso especial, para esta visita los dos entraron a la sala especial y esperaron por Ang