CAPÍTULO 62. CENA ESPECIAL
En la habitación conyugal
Adriana, exhalaba un fuerte suspiro de satisfacción y alegría, acomodándose encima del cuerpo de él. Esto provocó una fuerte satisfacción también en él, quien pudo comprobar en esta entrega, que ella lo ama y lo desea tanto, como él a ella.
Las manos de Adriana, acariciaron y recorrieron el pecho de él, antes de dormirse. No hubo un centímetro de esta piel, que ella no recorriera, como la de sus brazos. Para esta, era una devoción tocarlo y así se fue quedando dormida.