CAPÍTULO 140. VISITA INESPERADA...
Arantza, lista para levantarse del asiento donde se encontraba, dejó salir una perla de su boca...
—En todo caso, ya me di cuenta que no vale la pena. Cualquiera puede hacer en esta tienda lo que le dé la gana y tú estás simplemente en un cargo para tomar decisiones como un robot programado. Estos, son los gerentes mediocres, con los que nadie quiere negociar.
»Me retiro, porque lamentablemente, perdí mi tiempo, que sí vale oro —declaró ella, caminando hacia la puerta. La gerente, después de es