CAPITULO 24. «LEVANTEN A ADRIANA»
—Créeme, te lo digo sinceramente ese hombre tiene años trabajando para mí y en ninguno de los trabajos que le he asignado me ha fallado. Solo ten paciencia, a veces se tarda, pero sus resultados son extraordinarios; no abandona el caso, hasta que no percibe que todo está perfecto.
—Gracias hermano, tus palabras me dan una nueva esperanza, me he sentido muy mal con todo esto —agregó Mateo esperanzado.
—¡Me imagino Mateo! Pero, ten fe que en muy poco tiempo recordarás esto como una mala época en