C47-¿PESADILLA O RECUERDO?
La mañana en la mansión era silenciosa, interrumpida solo por el tintinear de la taza de porcelana cuando Margaret la dejó sobre el plato. Mantenía la vista fija en el jardín, con el ceño ligeramente fruncido, cuando el teléfono vibró sobre la mesa.
El número era desconocido.
Lo dejó sonar hasta que cesó, pero apenas unos segundos después volvió a vibrar y, con un gesto de fastidio, contestó.
—¿Bueno?
Del otro lado, la voz masculina le erizó la piel.
—Hola, Margaret.