C21-¿QUIÉN DEMONIOS ERES REALMENTE?
Gianna bajó las escaleras cuidando cada movimiento para no tropezar con los nervios que la atenazaban. El vestido dorado se ceñía a su figura como una segunda piel, resaltando cada curva, y el brillo del collar de Ingrid parecía atrapar la luz en cada escalón.
Adler estaba de espaldas, ajustándose el reloj en la muñeca, cuando escuchó la voz de su madre desde las escaleras.
—Hijo... tu cita está lista.
Él se giró con naturalidad, pero en el instante en