C19-¿CREES QUE TU JEFE PODRIA ESCONDERME?
Mason estacionó el auto frente a la tienda y, antes de bajar, su mirada se fijó en el ventanal de vidrio.
El aire se le congeló en los pulmones al verla allí dentro.
Sara reía, inclinada ligeramente hacia adelante, mientras ese asiático —Kenyi— le tocaba el hombro con una familiaridad que lo encendió de inmediato. La sangre le golpeó en las sienes, y en un segundo su mirada se endureció como el acero.
—Hoy vas a terminar sin brazos, maldito…
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